reglamento 2015/868

Óxido de etileno: gas inflamable de aroma dulce.

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¿QUÉ ES EL ÓXIDO DE ETILENO (ETO u Oxirano)?

El óxido de etileno es un gas inflamable de aroma dulce, fácilmente soluble en agua, en alcohol y en la mayoría de los solventes orgánicos. Se utiliza para la esterilización de material médico, quirúrgico y de laboratorio. También se utiliza en la industria no alimentaria para elaboración de etilenglicol, anticongelantes, etc. En algunos países se utiliza para desinfectar frutos secos, semillas, hierbas, frutas y verduras.

¿Qué es el óxido de etileno?

El óxido de etileno NO está autorizado en la Unión Europea como producto fitosanitario, es decir, no se puede emplear para la desinfección de vegetales. Esto se debe a que está clasificado como un posible mutágeno, posible carcinógeno y posible tóxico para la reproducción. Según el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (IARC) este compuesto entraría en dentro de la Categoría 1 como Cancerígeno para los seres humanos.

¿EN QUÉ ALIMENTOS SE EMPLEA?

No se emplea en la Unión Europea en ningún alimento, está PROHIBIDO desde los años 90, pero mediante controles rutinarios de vigilancia se ha detectado en semillas de sésamo procedentes de India o en algunos aditivos,  entre ellos el aditivo autorizado E-410 o goma garrofín que actúa como gelificante y aporta cremosidad a los helados.

 FUENTES DE EXPOSICIÓN

La principal fuente de exposición a este gas es dentro del ámbito laboral por contacto directo o inhalación. La exposición en el ámbito alimentario es casi insignificante, ya que suele encontrarse en forma de trazas.

Además, su elevada volatilidad hace poco probable su presencia en los alimentos; y su alta solubilidad en agua hace que este óxido de etileno desaparezca con el lavado del alimento.

Este gas se elimina del cuerpo humano por orina, heces o al exhalarlo. Hay exámenes médicos que pueden determinar si se ha estado expuesto al óxido de etileno en los últimos días; uno es el contenido en sangre y otro en el aire que se exhala. Tras 2-3 días puede que no se encuentre ya en el organismo o que los niveles a los que se ha expuesto sean muy bajos.

Una exposición por contacto puede provocar ampollas en la piel y afección en los ojos, con altos niveles de más de 700 ppm en el aire puede causar convulsiones y cataratas. A menores niveles puede dar lugar a problemas de coordinación entre los ojos y las manos e irritación en ojos y nariz o incluso disminución de la actividad física.

 LEGISLACIÓN

Actualmente el Óxido de Etileno se encuentra legislado bajo el REGLAMENTO (UE) 2015/868 donde se establecen los LMR (límites máximos residuales), es decir, TRAZAS que pudieran aparecer en frutas frescas o congeladas, frutos de cáscara, hortalizas frescas o congeladas, legumbres secas, semillas y frutas oleaginosas, cereales, té, café, infusiones y cacao, lúpulo, especias, leche, huevos, carne de caza, miel, no porque se use, sino para controlar que no se usa.

Así se demuestra que los controles que se hacen a los alimentos aumentan la fortaleza y la eficacia del Sistema de Seguridad Alimentaria de la Unión Europea; apoyados por la Red de Alerta Europea RASFF (Rapid Alert System for Food and Feed). La Red de Alerta Europea RASFF es una herramienta mediante la cual se puede realizar una retirada a tiempo de los alimentos o lotes afectados.

¿Y AHORA QUÉ?

Los niveles de presencia de Óxido de Etileno que se ha detectado en algunos lotes del aditivo E-410 que se ha utilizado para fabricación de alimentos (entre ellos algunos helados), son tan bajos, que están por debajo del límite legal de 0,02mg/kg. Sin embargo, aquellos alimentos en los que se han encontrado niveles detectables que no llegan al límite legal, se han retirado del mercado por el principio de precaución.

Esto quiere decir que los productos que están en el mercado son seguros y cumplen con la legislación vigente. Además, en caso de producirse un contacto con este gas, éste originaría un riesgo agudo y no crónico. Esto supone en el consumidor una toxicidad a largo plazo por contacto persistente con él, es decir, el consumo diario o habitual de alimentos con presencia de este gas).

En conclusión, las actuaciones de control y vigilancia de alimentos suponen una garantía para la Seguridad Alimentaria de todos los alimentos que consumimos a diario y tanto en nuestro país la AESAN, como en el resto de Europa, todos los actores que participamos en la Seguridad de los alimentos estamos implicados en nuestra salud y la de nuestros conciudadanos.